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POLITICA

16 de agosto de 2022

16/08/2022: Poliarquía y crisis

El gobierno del Frente de Todos ha derivado por obra de la crisis en una poliarquía en la que todos mandan menos el presidente y en la que todos obedecen cada vez menos, excepto el presidente, marginado del poder sin protestar.
POR SERGIO CRIVELLI

Esta disgregación del poder ha paralizado la gestión y generado un clima de desorden y malas expectativas. Si no se revierte la tendencia, la etapa anárquica estará a un paso. Un anticipo de ese futuro indeseable son las divisiones que alcanzan a todos los actores: oficialismo, oposición, sindicatos, piqueteros, etcétera.

El Frente de Todos está dividido en tres facciones. La que obedece a la vicepresidenta que dio un paso al costado para que Sergio Massa haga el ajuste. Su objetivo es llegar como sea a 2023.

La segunda está capitaneada por el ministro de Economía y unos pocos seguidores que apuestan a una gestión milagrosa, pero que no termina de arrancar con la fuerza necesaria. La tercera es la de gobernadores e intendentes, estructura de poder sin líder, ni candidato, que pagará por los errores de Alberto Fernández y para la que Cristina Kirchner dejó de ser un activo electoral.

Por su parte, la oposición ve que la llegada al poder está a un paso y empezaron los codazos entre sus principales figuras para ponerse a la cabeza del pelotón. La semana última pasaron del silencio de radio al fuego a discreción sin etapas intermedias.

Inició las acciones Elisa Carrió y su blanco fue el sector de Juntos por el Cambio que trabaja en silencio por un acuerdo con Massa y el peronismo no K. Lo encabezan Horacio Rodríguez Larreta en el PRO y Gerardo Morales en la UCR.

Rodríguez Larreta se hizo el desentendido, pero le llegó la advertencia. También a los radicales que como Morales sospecharon que detrás de la embestida de Carrió estaba la mano de Mauricio Macri. Pero Carrió no necesita ninguna incitación para disparar contra sus ex correligionarios proclives a pactar con el PJ. Especialmente los alfonsinistas como Nosiglia, artífice del Pacto de Olivos y padrino político de Facundo Manes.

Los opositores properonistas y los antiperonistas usan curiosamente argumentos similares para justificar sus respectivas estrategias. Rodríguez Larreta sostiene que sin el apoyo de un sector del peronismo será imposible hacer cambios de fondo, mientras que Carrió y Macri creen que un pacto con el aparato del PJ bloquearía cualquier cambio. La clase política es conservadora en todo el espectro ideológico y busca preservar su posición de poder: desde los trotskistas a los caudillos provinciales más rancios.

Las demás corporaciones -sindicatos, piqueteros, etc.- tienen  objetivos políticos también divergentes, lo que aumenta al caos. La CGT le gritará hoy debajo de su ventana del Senado a Cristina Kirchner que quiere paritarias libres. Los sindicatos K , en tanto, irán a protestar a Plaza de Mayo o a la UIA. Cada uno tiene su juego. En semejante marco el efecto de cualquier medida económica será limitado. Para encontrar una salida a la crisis el primer paso es desmontar la poliarquía.­

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